jueves, agosto 31, 2006



FELICIDAD / PUBLICIDAD

Felicidad, goce, completud son conceptos heterogéneos entre si, pero están colocados en un mismo plano con respecto a la comunicación tal cual la concebimos y la percibimos: están diferidos, expulsados, están en falta.

Si hay algo que se opone a la felicidad como estado vívido, es el discurso publicitario.
¿Se puede ser feliz en un sistema donde todo el tiempo nos están recordando que siempre nos falta algo para serlo, donde siempre surge lo nuevo por descubrir, donde lo máximo siempre está en otro lado?
Vivimos en un sistema político/económico/discursivo que difiere la felicidad, esto es, la promete a futuro, la patea para adelante. Alcanzar la felicidad es el mandato que nos recuerda que no gozamos en la actualidad de ese estado.
Ciertamente, el segmento más permeable a los efectos de este mensaje, son los niños y adolescentes, que desde muy temprano son capturados en esta dialéctica en permanente tensión de el sentimiento de si por un lado y la promesa de completud y felicidad, por el otro.
Hay un mensaje de “deber ser” que se contrapone al “soy” que cada quien experimenta
Para la publicidad, la felicidad es una meta, un camino a recorrer, a allanar, hay que encontrar atajos, no hay que perder tiempo, pero siempre está allá, a alcanzar.
La Felicidad la posee el Otro.

Sentí.....
Viví una experiencia fascinante.....
Disfrutá ....
Vas a sentir lo que es .....
La diferencia entre tener personalidad y ser único....
Todo por descubrir...
Tus gustos no cambian. Evolucionan....
... al menos una vez en la vida....
Cuando tu mente viaje, alcanzala

Este tipo de enunciados no solo denotan órdenes, si no que suponen que uno no goza de esos estados. Nuestras vivencias personales nunca alcanzan a las que nos proponen desde cierta comunicación. Hay una especie de menosprecio de la experiencia personal, subjetiva, de cada uno, insondablemente rica por cierto, en pos de una experiencia colectivizante.

Daniel Katz